La lluvia de abril empapa las calles de La
Chimba, un barrio de Santiago donde los muros
aún guardan cicatrices de la dictadura. Un
hombre desaparece tras entrar en una tienda de
antigüedades llamada Retro. El dueño, un anciano
con ojos de vidrio, no recuerda haberlo visto.
El detective cínico, encargado de la
investigación, encuentra una fotografía en
blanco y negro: un grupo de personas alrededor
de un espejo roto, todos con la misma expresión
de terror. La imagen está firmada con un nombre
que no existe en ningún registro.
En la tienda, descubre un ritual abandonado: una
mesa con vino, un cuenco de sal, y un mapa de
Santiago dividido en sectores. Cada uno
representa una época diferente. El detective
toca el espejo, y por un instante, ve a la
víctima en un lugar que no es este.
Un hombre enmascarado aparece en la calle, le
entrega un trozo de espejo y le dice: "El pacto
no se rompe, solo se reescribe". El detective lo
persigue, pero el hombre desaparece entre las
sombras del mercado de San Antonio.
El espejo, ahora en su poder, refleja realidades
alternativas. En una de ellas, el detective es
el responsable de la desaparición. En otra, el
hombre enmascarado es su hermano mayor, muerto
en 1973.
La policía ordena cerrar el caso, pero el
detective sigue investigando. Encuentra una
lista de nombres, todos desaparecidos en
distintas épocas, todos vinculados a un mismo
lugar: la casa de un cura que nunca existió.
En la casa, descubre una habitación con espejos
rotos colgados en las paredes. Cada uno muestra
una escena diferente: una protesta, un
interrogatorio, un funeral. El detective entra
en uno y emerge en 1983, donde el hombre
enmascarado le ofrece un trato: "Te devuelvo lo
que perdiste, si prometes no cambiar nada".
El detective acepta. Al regresar, todo parece
normal, pero el espejo ya no refleja su rostro.
En su lugar, hay un niño pequeño mirándolo desde
el otro lado.
La policía cierra el caso oficialmente. El
detective vive en silencio, hasta que un día, en
el barrio, ve a la víctima caminando con un niño.
Ambos llevan el mismo anillo de plata.
El espejo sigue en su mesita, intacto. Pero
ahora, en lugar de reflejar, muestra una puerta.


