La oficina de la abogada está llena de papeles y

rumores. El año es 1973, pero el mundo no

funciona como antes. La electricidad falla con

frecuencia, y los vecinos hablan de extraños

rituales en el cerro San Cristóbal. Nadie

pregunta por qué.

Un hombre muere en su casa, atravesado por un

palo de madera. La policía lo atribuye a un

accidente. La abogada, encargada de un caso de

herencia, descubre que el difunto era miembro de

una sociedad secreta: Mujeres del 73. No hay

registros, ni testimonios, solo un nombre en un

libro de contabilidad.

Ella decide investigar. En la biblioteca pública,

encuentra un folleto antiguo: "Pacto

Sobrenatural". Dice que quienes lo firman

reciben fuerza, pero pierden algo más. Un día,

un mensaje aparece en su puerta: "¿Quieres más?

Ven al Cerro".

El cerro está prohibido. Nadie entra. Pero ella

va. Encuentra un grupo de mujeres en una cueva,

vestidas con ropa antigua, repitiendo palabras

en mapudungun. Una de ellas le ofrece un trato:

ayuda legal a cambio de un juramento. Ella

rechaza. La mujer le dice: "No puedes irte. Ya

estás dentro".

Al día siguiente, sus clientes empiezan a morir.

El juez que la apoyaba es encontrado colgado.

Los casos que manejaba se anulan. La abogada

recibe una carta con su propia firma: "Cumpliste

el pacto".

En un café, un hombre le entrega un sobre.

Dentro hay una foto de ella, joven, junto a un

líder de la Unidad Popular. La abogada niega

conocerlo. El hombre dice: "No te reconoció

porque no estaba allí. Estabas en el otro lado".

Ella se enfrenta al grupo. Las mujeres le

muestran un ritual: un niño es llevado a la

cueva. Ella lo salva. El precio es inmediato: su

memoria se borra. No recuerda quién es. Solo

siente una conexión con el cerro.

Finalmente, la abogada vuelve a su oficina. Todo

es igual, pero algo ha cambiado. Los archivos

están vacíos. En la pared, un nuevo cartel:

"Mujeres del 73". Ella lo lee, pero no

sabe por

qué. Solo siente un peso en el pecho, como si

algo hubiera entrado en ella.