La ciudad se despierta con el sonido de un
violín roto en una esquina de Barrio Alto. El
músico, conocido como Tito, toca sin nombre, sin
contrato, sin luz. Sus dedos saben las notas de
un tiempo que no existe, pero su música es real.
El dueño de un bar de la zona le ofrece trabajo:
tocar en la noche, cerca del río, donde nadie
escucha bien. Tito acepta, pero al tercer día,
encuentra una cinta de video en su bolsillo.
Muestra una escena: él, hablando con un hombre
que no recuerda, en un lugar que no reconoce. La
cinta termina con un mensaje: "No digas nada o
te destruiré".
Tito busca ayuda en un antiguo compañero de
estudios, ahora abogado. El hombre le dice que
el hombre en la cinta es un exoficial de la DINA,
ahora en el gobierno. La cinta es una amenaza:
si Tito habla, será acusado de colaborar con la
resistencia. Si calla, será parte del silencio
que mantiene al poder.
En una noche de lluvia, Tito toca en un festival
de arte urbano. Allí, una mujer lo reconoce.
Ella es hija de un desaparecido, y lleva una
medalla de plata con un símbolo mapuche. Le dice
que el oficial en la cinta es el mismo que mató
a su padre. Le entrega una foto: Tito, joven,
parado junto al hombre, en una protesta que no
recuerda.
El siguiente día, Tito va al lugar de la foto.
Encuentra una casa abandonada, llena de
documentos antiguos. Entre ellos, un diario de
un periodista desaparecido. En él, una entrada:
"Tito no es un músico. Es un testigo".
El oficial aparece en el bar. Le da un sobre con
dinero y una orden: "Vete de Santiago o serás
otro caso olvidado". Tito rechaza. El oficial lo
mira, luego le muestra una carta de la policía:
"Usted está bajo investigación por posibles
vínculos con actividades subversivas".
Tito decide actuar. En la noche, entra a la casa
del oficial, rompe la puerta con un violín roto.
Encuentra archivos, listas, nombres. Entre ellos,
un listado de personas que fueron desaparecidas
en 1973, incluyendo a su propia madre.
Al salir, es seguido. En un callejón, el oficial
lo espera. Le dice: "Eres un idiota. No sabes lo
que estás tocando". Tito responde con un golpe,
luego corre. El oficial lo persigue, pero Tito
se mete en un edificio en construcción, donde
vive un grupo de artistas.
La mañana siguiente, el oficial es encontrado
muerto en un río, con una nota en su bolsillo:
"Justicia vigilante". Los periódicos
lo llaman
"el retorno del fantasma".
Tito desaparece. Su violín es encontrado en un
museo de arte urbano, con una inscripción: "No
hay canción que pueda borrar el silencio".


