La oficina de la abogada está llena de papeles
amarillentos, documentos de propiedad y
sentencias de muerte. Ella firma con precisión,
sin mirar los nombres. La ciudad se mueve
alrededor, pero ella no cambia. El 11 de
septiembre es solo otro día para ella.
Un cliente le entrega una carpeta con fotos de
un lugar en el sur, una casa rodeada de árboles
antiguos. Dice que perteneció a su abuela, quien
murió durante la dictadura. La abogada rechaza
el caso, pero la carpeta se queda en su
escritorio. Alguien la roba durante la noche.
La abogada sigue a la sombra hasta un barrio
viejo de Santiago, donde la tierra huele a
humedad y recuerdos. Allí encuentra a una mujer
mayor que habla en un dialecto desconocido. Le
muestra un libro antiguo, escrito en mapudungun,
con páginas que se mueven cuando las toca. La
mujer dice que la abogada es parte de un pacto
que no puede romper.
La abogada regresa a su oficina y descubre que
los papeles que firmaba ya no son los mismos.
Las fechas retroceden, las personas cambian de
edad, los juicios se anulan. El mundo se vuelve
inestable. Ella busca en archivos, encuentra
registros de un grupo de mujeres que, durante la
dictadura, protegieron a prisioneros usando
rituales de la tradición mapuche.
Una noche, un hombre entra en su oficina. Dice
que fue torturado y que ella lo salvó, aunque no
recuerda cómo. Ella lo manda a casa, pero al día
siguiente, el hombre está muerto. Su cuerpo
tiene marcas de cuernos. La abogada comienza a
recordar fragmentos de una ceremonia: un círculo
de mujeres, un ritual de sangre, un juramento de
no olvidar.
Ella decide investigar. Encuentra a otras
mujeres que llevan el mismo nombre, que tienen
la misma cara, que se llaman entre sí "
hermanas".
Una de ellas le dice que el pacto no es solo de
protección, sino de silencio. Si alguien lo
rompe, el mundo se deshace.
La abogada recibe una llamada. Un juez ha sido
asesinado, y su nombre aparece en una lista de
"purgados". Ella sabe que si
interviene, perderá
su identidad. Pero también sabe que si no lo
hace, el pacto se romperá.
En un rincón de la ciudad, bajo una iglesia
abandonada, ella se reúne con las mujeres. Hacen
un círculo, repiten palabras en mapudungun, y la
abogada siente que algo dentro de ella se rompe.
El mundo se detiene. Las mujeres la miran,
esperando.
Ella elige no actuar. El mundo se colapsa. Las
calles se llenan de sombras, las personas
desaparecen, el tiempo se desvanece. La abogada
queda sola, con la certeza de que todo lo que
hizo fue por nada.
Pero al día siguiente, el mundo vuelve. Todo es
como antes, excepto ella. Ya no recuerda quién
fue. Solo sabe que el pacto sigue vivo, y que
ella no puede salirse de él.


