El 11 de septiembre de 1973, un oficial del

ejército es trasladado a una comuna de Santiago.

Al año siguiente, desaparece de la vida pública

y vive como un hombre sin nombre. En 1985,

recibe una carta con un sello de la Dirección de

Inteligencia Nacional, pidiéndole que encuentre

a una niña de 10 años que lleva un collar de

obsidiana. La niña, hija de un exiliado, tiene

un poder: puede ver lo que otros no. El militar

rechaza al principio, pero cuando un amigo suyo

es asesinado en su casa, acepta.

El collar no es un objeto cualquiera. Contiene

una fuerza antigua, heredada de una línea

familiar que vivió en los Andes antes del

colonialismo. Los mapuches la llamaban "

Külen",

un espíritu que guarda secretos de los muertos.

El militar descubre que la niña es el último

descendiente de quienes custodiaron esta energía.

Durante una noche de tormenta, el militar y la

niña son perseguidos por figuras que no tienen

rostro. La niña le dice que no deben correr, que

el lugar donde están es seguro. El militar, sin

entender, sigue sus instrucciones. En la

oscuridad, un viento frío sopla y los

perseguidores desaparecen. La niña le explica

que el collar les da acceso a un espacio entre

mundos, un lugar donde los muertos no pueden

tocarlos.

El militar se niega a creerlo, pero cuando la

niña le muestra una imagen en el espejo —un

hombre que parece él mismo, pero con ojos negros

y una cicatriz en la mejilla—, cambia de opinión.

Comienza a investigar los archivos del régimen,

buscando registros de personas con poderes

similares. Encuentra un documento que menciona

un grupo de "Guardianes de la Memoria",

creados

durante la dictadura para controlar ciertos

fenómenos sobrenaturales.

Una semana después, el militar es detenido por

la policía. Le dicen que la niña desapareció y

que está implicado en un crimen de secuestro. Él

niega, pero cuando sale de la cárcel, descubre

que la niña ya no está en la comuna. En lugar de

ella, hay un mensaje escrito en la pared: "No te

dejes atrapar por lo que ves".

El militar regresa a su casa, donde encuentra a

su esposa muerta, con el mismo collar alrededor

del cuello. El collar se rompe al caer, y un

ruido de pasos se escucha en el pasillo. El

militar se esconde, pero al salir, ve a un

hombre con el mismo rostro que él, pero más

viejo. El hombre le dice: "No puedes escapar de

lo que eres".

Al día siguiente, el militar entra al cementerio

de La Chascona. Allí, bajo una tumba sin nombre,

encuentra un cuaderno con nombres de personas

que han tenido el poder de ver lo que otros no.

Entre ellos, el nombre de su padre. El cuaderno

termina con una frase: "La tregua dura hasta que

el último guardián despierte".

El militar camina hacia la ciudad, con la niña

en su mente y el collar roto en su bolsillo. No

sabe si es el primero o el último. Solo sabe que

el mundo no es como antes, y que el pasado no se

ha ido.