La Universidad de Chile cierra sus puertas. El

profesor enigmático, con un pasado en el

Ministerio de Educación, recibe una carta con

coordenadas y una clave de tres dígitos. La

mujer, ahora sin trabajo, reconoce el código de

su antiguo amor.

Un grupo de activistas clandestinos se reúne en

un taller de madera en la comuna de Renca. El

plan es robar una caja fuerte del antiguo

cuartel de la Dirección de Inteligencia, donde

se guardan documentos que podrían revelar

responsables de desapariciones. El profesor, con

acceso a los archivos, convence a la mujer de

participar.

La ciudad vive bajo un nuevo régimen económico.

Los bancos son más seguros, pero las calles

están llenas de vigilancia. La mujer se siente

observada. Un oficial de policía le pide que no

se acerque al edificio. Ella lo ignora.

Durante la noche, el grupo entra al cuartel. El

profesor abre la puerta con una llave robada. La

caja está en un sótano, custodiada por un

guardia durmiente. La mujer toma la caja, pero

un ruido despierta al guardia. El profesor lo

detiene con un golpe.

Al salir, el profesor le entrega un sobre.

Dentro hay una foto de ellos juntos, tomada en

1973. La mujer lo mira, luego lo arroja al suelo.

El profesor se aleja. La caja, abierta, contiene

solo papel y polvo.

La mañana siguiente, la mujer entrega los

documentos a un periodista. Él los publica. El

país se mueve, pero nadie sabe quién los entregó.

El profesor desaparece. La mujer vuelve a la

Universidad, ahora como bibliotecaria.

El régimen cambia. La memoria colectiva se

reescribe. La mujer no habla del robo. El

profesor, si existe, no es mencionado. La caja

sigue vacía, pero el peso de lo que podría haber

sido permanece en el aire.