La enfermera nocturna desaparece en el último
turno de guardia en un hospital de Santiago. El
cuerpo no es encontrado, pero su jefe recibe un
sobre sellado con cera negra. Dentro hay un
testamento que menciona "el pacto del
río" y una
suma de dinero destinada a una fundación sin
nombre.
El hospital cierra inesperadamente al día
siguiente. Los trabajadores hablan de un "ruido
extraño" en la sala de emergencias durante la
noche. Un periodista local, interesado en la
desaparición, comienza a investigar. Encuentra
un viejo registro de pacientes que incluye
nombres de personas desaparecidas en los años 70,
todas relacionadas con el mismo médico.
El periodista se presenta en un pueblo de la
región del Biobío, donde el médico tuvo su
primer trabajo. Allí descubre que el pueblo
tiene una ley oral: nadie puede salir después de
la medianoche, y quien lo haga es considerado
"pactado". La enfermera había estado
buscando a
su hermana, quien desapareció allí veinte años
atrás.
En una casa abandonada, el periodista encuentra
un diario antiguo que describe rituales
realizados bajo la luna llena para "reclamar"
almas. El médico era parte de un grupo que creía
que el mundo había cambiado tras el golpe de
1973, y que solo los que aceptaban el pacto
podían sobrevivir. La enfermera había
descubierto esto y estaba a punto de revelarlo.
Durante la noche del solsticio, el periodista es
atrapado en el pueblo. Un grupo de personas lo
lleva a una cueva donde se celebran las mismas
ceremonias del pasado. Allí, el médico, ahora
anciano, le explica que el pacto no era un mito,
sino una forma de sobrevivir a la violencia. La
enfermera había elegido romperlo, y eso la mató.
El periodista regresa a Santiago con el diario,
pero al llegar, descubre que el hospital ha sido
demolido. En sus ruinas, encuentra un nuevo
sobre con su nombre. Dentro hay una carta
escrita en su propia mano: "No eres el primero,
pero sí el único que escuchó". La última página
está en blanco.


