El jefe de seguridad de una corporación
multinacional desaparece durante una reunión en
el centro de Santiago. Su guardaespaldas, un
hombre de pocas palabras con antecedentes en la
inteligencia, recibe una llamada anónima: "No
confíes en nadie".
El día siguiente, el edificio donde trabajaba el
jefe es evacuado por una emergencia de
"sustancias peligrosas". El
guardaespaldas entra
a revisar, pero encuentra un cuerpo en el sótano,
cubierto de símbolos mapuches grabados en la
piel. Un oficial de la policía lo detiene,
acusándolo de asesinato.
Mientras es interrogado, el guardaespaldas
descubre que el jefe no era quien decía ser. En
sus archivos personales hay documentos que
mencionan una "Fantasía" — un programa
secreto
para manipular la realidad mediante rituales
ancestrales. La policía lo libera bajo presión,
pero le advierte: "No busques más".
En una favela de la comuna 10, el guardaespaldas
encuentra a una mujer que dice conocer al jefe.
Ella le entrega un mapa con coordenadas que
llevan a una cabaña en los Andes. Allí, descubre
una base subterránea donde se realizaban
experimentos con el "alma colectiva"
de Chile.
Una emboscada lo espera en el camino. Dos
hombres armados lo atacan, pero él los derriba
con una precisión inhumana. Al regresar,
descubre que la mujer lo siguió y está herida.
Le dice: "La traición no fue del jefe, sino de
quienes lo usaron".
El guardaespaldas regresa a Santiago, pero ya no
puede confiar en nadie. Las calles parecen
diferentes, como si hubieran sido reescritas.
Los edificios tienen marcas de ritual, y las
personas caminan como si estuvieran en un sueño
compartido.
Una noche, recibe una llamada de un antiguo
compañero de la inteligencia. Le dice: "La
Fantasía no se apagará hasta que el país sea
reconstruido según los deseos de quien la creó".
El guardaespaldas decide actuar.
En una plaza central, frente a un monumento a la
memoria histórica, lanza un objeto de plata que
hace vibrar el aire. La ciudad se detiene. Todos
ven la misma imagen: un hombre con ojos de fuego,
sentado en un trono de huesos.
El guardaespaldas desaparece. Nadie lo vuelve a
ver. Pero el monumento ahora tiene una nueva
inscripción: "La traición no se paga con sangre,
sino con verdad".


