La capital se transforma en un lugar donde el

tiempo se desdibuja. Los edificios antiguos,

ahora cubiertos de grafitis políticos, albergan

espejos que reflejan realidades alternas. La

ciudad, bajo la sombra de una dictadura, empieza

a mostrar grietas en su estructura física y

social.

Un hombre muere en un incendio que no tiene

causa aparente. Su hermana, una médium escéptica,

comienza a ver reflejos de él en espejos que no

existían antes. Al investigar, descubre que el

hombre había firmado un pacto sobrenatural con

un espíritu mapuche, intercambiando su vida por

el amor de una mujer casada.

El espíritu, atrapado en un cuerpo humano,

aparece en la vida de la mujer. Ella, al

principio desconcertada, empieza a cuestionar su

realidad. El triángulo amoroso se complica

cuando el espíritu revela que el hombre no murió,

sino que fue trasladado a otro plano.

Un segundo hombre, un periodista que investigaba

el caso, entra en escena. Su presencia

desencadena una regla oculta: quienes ven el

pacto deben pagar un costo. Él, al descubrir la

verdad, pierde la memoria de su propia infancia.

La médium, ahora más allá de su escepticismo,

decide romper el pacto. En un acto final,

destruye los espejos en un templo abandonado,

pero el precio es alto: el espíritu se lleva la

vida de la mujer, quien se convierte en un

espectro que camina entre los escombros de la

ciudad.

El pacto no se deshace del todo. Las grietas en

la realidad persisten, y el tiempo sigue siendo

inestable. La médium, ahora con un nuevo poder,

vive en la sombra, observando cómo el país

cambia, mientras el espíritu busca otra forma de

volver.