La ciudad se derrumba bajo un silencio pesado.

Los edificios se desmoronan como huesos viejos,

y los ruidos de la vida cotidiana son

sustituidos por el eco de lo que fue. En las

ruinas de un barrio antiguo, un hombre camina

con un cuchillo de madera, sus pasos resonando

como un latido. Es un Hombres, pero ya no tiene

nombre.

El mundo cambió hace años, cuando una enfermedad

desconocida arrasó con la población y dejó a los

sobrevivientes en un estado de mutación física y

mental. La tierra no permite la reproducción, y

los niños nacen sin voz ni ojos. La única forma

de seguir viviendo es convirtiéndose en algo más

que humano.

En un campamento en los Andes, un exiliado

regresa a Chile. Lleva consigo un objeto: un

trozo de papel amarillento con una palabra

escrita en letra cursiva. La palabra es "

olvido",

pero nadie puede leerla. Al llegar a Santiago,

encuentra que la ciudad está dividida en zonas

donde la luz no entra y donde los fantasmas

viven entre los vivos.

Un Fantasma vengativo aparece frente a él, con

un rostro de mármol y una cicatriz que recorre

su cuello. El fantasma habla sin mover los

labios, y su voz es un susurro que atraviesa el

cerebro. Dice que el exiliado es responsable de

una traición que causó la caída del sistema. El

hombre niega, pero el fantasma lo empuja hacia

una puerta de hierro oxidado.

Al cruzar, el exiliado entra en un lugar donde

el tiempo no avanza. Las paredes están cubiertas

de dibujos de personas con rostros deformados, y

en el centro hay un altar con un espejo roto. El

Fantasma vengativo le muestra una imagen: él

mismo, joven, firmando un documento que selló el

destino de miles.

El exiliado se siente invadido por una sensación

de Despertar espiritual. No puede escapar,

porque cada paso que da lo acerca más al

recuerdo que ha intentado olvidar. El mundo

postapocalíptico no es solo un cambio físico; es

un reflejo de lo que la sociedad decidió borrar.

Un grupo de hombres armados llega al lugar.

Llevan máscaras de animales y hablan en un

lenguaje que no existe. Son Hombres, pero no son

los mismos que antes. Uno de ellos le ofrece un

trato: si confiesa lo que hizo, podrá vivir en

una zona segura. El exiliado rechaza, y el grupo

lo rodea.

El Fantasma vengativo se levanta, y el cielo se

oscurece. El aire se carga con un olor a

incienso y sangre. El exiliado siente que algo

dentro de él se rompe. El Despertar espiritual

no es un proceso, sino una ruptura. Y ahora,

debe elegir: seguir siendo un hombre o

convertirse en algo más.

La noche termina con un grito. Nadie sabe quién

gritó. Solo queda el cuerpo del exiliado, con la

cara cubierta de polvo y un fragmento de papel

en la mano. El Fantasma vengativo desaparece, y

el silencio vuelve a dominar la ciudad.

El mundo sigue sin permitir la reproducción.

Pero ahora, alguien ha recordado.