Un hospital de la zona sur de Santiago recibe un

nuevo turno de enfermería nocturna. La mujer,

con uniforme azul y nombre de pila olvidado,

comienza a notar patrones extraños en las

visitas de pacientes que nunca regresan. Las

puertas traseras del edificio, accesibles solo

bajo ciertas condiciones, llevan a un pasaje

subterráneo que no aparece en ningún mapa.

El sistema de seguridad del hospital cambia:

cámaras se apagan en horas específicas, y

registros médicos desaparecen sin rastro. La

enfermera, al investigar, encuentra un diario de

un compañero desaparecido que menciona "la

Transición" como un término codificado para algo

más allá de la política. El mundo exterior

parece ignorar lo que sucede dentro del hospital,

como si el lugar estuviera fuera del tiempo.

Una noche, al seguir a un paciente que sale por

la puerta trasera, la enfermera entra en un

túnel que conduce a un viejo cine abandonado.

Allí, en una sala oscura, se reúnen personas que

hablan de "ascenso social" como un

contrato con

el diablo. Los rostros son conocidos: políticos,

empresarios, incluso figuras públicas que han

desaparecido del radar. El precio es el olvido:

cada uno debe dejar atrás una parte de su vida,

una memoria, un ser querido.

La enfermera, al negarse a participar, se

convierte en objetivo. Un grupo de hombres,

llamados "Hombres", la persigue a través de

calles y túneles, buscando recuperar lo que ella

ha visto. En un final inesperado, el hospital se

incendia, y la enfermera corre hacia la salida,

pero el fuego la atrapa. Al despertar, está en

un lugar diferente: una casa en el campo, con

documentos falsos y un nuevo nombre. Nadie sabe

quién fue antes. La Transición sigue, pero ahora

ella forma parte de su mecanismo.